Noir a la luz de gas: Alma negra

 

00125940826032____1__1200x1200

A la venta: https://www.elcorteingles.es/cine/A21095877-alma-negra-dvd/

http://www.moviesdistribucion.com/dvd/ficha/?Alma+Negra+(V.O.S.)

Extracto del cuadernillo interior

*En Alma negra, una de sus mejores obras, pudo finalmente regresar a Inglaterra tanto en un sentido industrial –la producción es en buena parte local- como espiritual –ambientes, historia, moral y personajes son esencialmente británicos- aportando su propia sensibilidad sobre la corriente del noir victoriano. Recurría de nuevo a Ray Milland, en un papel alejado de su tipología hasta el momento, y se encontraba con la excepcional Ann Todd, quien en cambio profundizaba aquí en lo que habían sido sus mejores personajes.

Ray Milland, que era galés pero se había americanizado sin dificultad, se había convertido en algo así como el actor de Lewis Allen. La representación ideal de su protagonista masculino en pantalla. Allen repitió también con Alan Ladd –Chicago Deadline (1948) y Appointment with Danger (1951) sendos thrillers urbanos – y con Edward G. Robinson –consecutivamente en 1955 en A Bullet for Joey junto a George Raft e Ilegal– pero respecto a Milland siempre sintió una preferencia especial y compartida. El propio actor reconocía que era un inmenso placer trabajar juntos, tal vez todo producto de su primer encuentro, Los intrusos (The Uninvited, 1944), una elegante fusión de cuento gótico de fantasmas y alta comedia localizado en la costa de Cornualles.

Siempre bajo la producción o distribución de la Paramount, ya que las películas de Allen/Milland además de ambientadas en Inglaterra eran parcialmente de producción británica, firmaron otras dos películas. Casi una señora (The Imperfect Lady, 1947) y Sealed Veredict (1948), donde compartía escenario respectivamente con Teresa Wright y la espectral Florence Marly, son productos más corrientes de agradable competencia pero sin la aventurera mezcla de géneros y tonos dispares de Los intrusos y Alma negra.

Esta última, además, colaboró a cambiar (o enriquecer) la imagen en pantalla de Milland, quien ya había mostrado su capacidad como actor dramático en Días sin huella (The Lost Weekend, Billy Wilder, 1945), afilado retrato de un alcohólico. Milland había transitado antes con su estilo irónico las aventuras, el musical, el drama romántico o la comedia. En Alma negra no solo se introducía en las esquinas del noir, sino que los hacía como ambivalente villano.

22469-so-evil-my-love

Rubia y diminuta, de estilo austero y admirable economía expresiva, Ann Todd fue una de las más sólidas presencias de cine y el teatro (que se convertiría en su principal ocupación desde mediados de los 50) británico antes y durante la posguerra, consagrándose como estrella en 1945 con el melonoir  The Seventh Veil (Compton Bennett), un relato de neurosis, perversidad sexual y psicoanálisis donde se emparejaba con James Mason. Un año después protagonizaría la adaptación radiofónica en América; su partenaire entonces fue Ray Milland, prefigurando su excepcional unión en Alma Negra.

Había en ella algo que representaba con fidelidad los deseos, frustraciones y esperanzas de la mujer británica del periodo. Algo que emanaba de la tensión interna de su estilo de actuación y amenazaba con romper un exterior siempre bajo control. En sus ojos había una tristeza insondable y en su rostro una melancolía que hacía pensar en algo muy, muy lejano. Una expresión glacial de haber perdido, de haber renunciado, que la actriz podía tanto transformar en serenidad como en deseo incompleto.

Sus complejos personajes en el cine británico no encontraron continuidad en Estados Unidos (siendo Alma negra una coproducción que seguía las pautas inglesas), donde se la prefería como esposa recatada incluso en la traición, como el El proceso Paradine (The Paradine Case, Alfred Hitchcock, 1947), donde era la esposa del abogado Gregory Peck. Más exigentes, teñidos en algún caso de aspectos autobiográficos, resultan los papeles para su tercer marido, David Lean, en melodramas como Amigos apasionados (The Passionate Friends, 1949), Madeleine (1950) o La barrera del sonido (The Sound Barrier, 1952).

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s