Realeza americana: Aristócratas del crimen (El cine negro de la RKO)

A la venta: http://www.moviesdistribucion.com/todo/ficha/?Arist%F3cratas+del+Crimen+%2D+Filmoteca+RKO+%28VOS%29

https://www.elcorteingles.es/cine/pelicula/aristocratas-del-crimen-1931-tay-garnett-dvd-001025940824078

00125940824078____1__1000x1000

Extracto del libreto interior: 

  1. Ficción de lo inmediato

Uno de los aspectos más fascinantes del cine de gangsters en la frontera entre los 20 y los 30 es su cercanía a los hechos de la realidad. Los disparos y las entradas se solapaban, los mitos de la pantalla y las leyendas criminales, las de las calles, se confundía en un febril imaginario popular. El cine, en cierto modo, se convirtió en un periodismo que fusionaba urgencia, espectáculo y estilización.

En Aristócratas del crimen hay, de hecho, una secuencia sacada literalmente de los tabloides: esa donde Goldie Glorio martiriza con sus exigencias a un apocado sastre. Tal anécdota había sido recogida literalmente (o más o menos) por un periodista de Variety durante una visita al hotel donde se había instalado Al Capone. Como la historia no se repite, pero rima que decía Mark Twain, la secuencia y la nota de la revista son replicadas en la última temporada de Boardwalk Empire, serie histórico-criminal de HBO.


11825182_937414706319418_3834375877543972941_nGlorio fue el gánster cinematográfico más cercano a la imagen periodística de Al Capone, más que el Little Caesar inmortalizado por Edward G. Robinson o que el Tony Camonte, psicótico, vesánico e incestuoso encarnado por Paul Muni. Con la elegante percha de Ricardo Cortez, judío neoyorquino pese a su equívoco nombre artístico, Glorio era una versión glamourosa y atractiva, sexual incluso, de Capone. La película de Garnett, basada en otra obra interior e igualmente urgente, la novela de Jack Lait “Put on the Spot”, era un relato fidedigno, e incluso original, de los últimos días de un gangster consumido por la paranoia, el narcisismo y los delirios de grandeza que convierte la planta de un hotel de lujo en una corte para la moderna realeza norteamericana.

El espacio claustrofóbico es un usado por Garnett en la construcción de un progresivamente paroxístico clima delirante, que desemboca en el formidable asalto armado final. También en la creación de una galería de tipos colorista y peligroso, una corte de los milagros de la cual emana un contaminante, tóxico, encanto de corrupción y extraña alegría de vivir…al límite.

La otra singularidad de Aristócratas del crimen radica en su empeño en mostrara que la corrupción no es patrimonio de grupos de exaltados, de gangsters y criminales profesionales, sino un estado de las cosas; incluso un modo de ser norteamericano.

Helen King, hija de buena familia, penetra en la sombras, en la tramoya del mundo en el que vive y se ha criado, para comprobar horrorizada el funcionamiento del mismo, sus despiadados mecanismos. Su joven pretendiente, un triunfador, no es otra cosa que un abogado del crimen organizado, y su propio padre principal rival de Glorio. Ella es, simbólicamente, la inocencia rodeada por la depravación; una depravación que la anuda cada vez más cuando Glorio se encapricha de ella y, de nuevo la corte, de nuevo la realeza, propone al padre un genuino matrimonio de estado: un tratado de paz.

El mundo se empequeñece, parece decir Garnett a través de una historia que comienza en mar abierto, en una fiesta de jóvenes hermosos y despreocupados, y termina en una habitación de un hotel entre violencia, locura y muerte.(…)

tay-garnett-311219-bad-company-altoona-tribune-PA-p11-554x750

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s