Misterioso justiciero: El defensor público. El cine negro de la RKO

El defensor público (The Public Defender), J. Walter Ruben, 1931

A la venta: http://ocio.elcorteingles.es/cine/pelicula/el-defensor-publico-1931-j-walter-ruben-dvd-001025941243740

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Extracto del libreto:

  1. Pulp de importación

 Lo cierto es que la cosa es un poco más complicada. Quiero decir, The Reckoner no es un exploit de La Sombra, si una consecuencia, como lo es, quedó dicho, del éxito del Raffles de Colman, sino una creación original… y además británica, como A. J. Raffles.

The Reckoner es una de entre las múltiples creaciones del escritor pulp inglés George Goodchild (o Alan Dare, o Wallace Q. Reid, o Jesse Templeton), popular autor entre los últimos 10 y mediados de los 60 que forma parte de ese vigoroso universo de la narrativa popular británica que podríamos especular tiene sus orígenes en los Penny Dreadfuls, publicaciones baratas y truculentas de la segunda mitad del XIX, y su desbordamiento en el Sherlock Holmes de Doyle, cuya simiente engendraría muchos y variados hijos/sobrinos/nietos, de Sexton Blake a Bulldog Drummond, de James Bond a Jerry Cornelius, entre otros.

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Goodchild di páginas, aventuras y vida a personajes como el inspector McLean de Scotland Yard, el cazador de espías Q33, el duro Trooper O’Neill, el cowboy Colorado Jim (Jack) o Nigel Rix, siempre entre escenarios exóticos. Goodchild escribía lo mismo misterios de habitación cerrada que hard-boiled, western que aventuras, ciencia ficción que fantasía al estilo del Tarzán o el John Carter de Edgar Rice Burroughs. Era un obrero de la página con cerca de 150 publicaciones entre novelas, relatos y antologías y como muchos de los de aquella época a este y al otro lado del Atlántico está casi olvidado y la mayoría de su legado perdido.

aaawatch33Pero, en cierto, modo, esa era la naturaleza del pulp: una historia hoy, papel para envolver el pescado mañana. No estaban hechas para perdurar, ni material ni espiritualmente, eran inmediatez, imaginación volcada en bruto, y como todo aquello que está pensado para durar un momento se recuerda siempre por parte de los que lo vivieron y se busca con pasión fetichista por aquellos a quienes solo se lo contaron.

The Reckoner, en definitiva, era La Sombra de Goodchild… pero nacen a la vez, curiosos gemelos separados, de distintos padres y diferentes contextos. Si La Sombra se emite por primera vez en julio de 1930, The Reckoner hace su aparición en la novela The Splendid Crime en mayo de ese mismo año. De alguna manera Goodchild en Inglaterra y David Chrisman y William Sweets, quienes se encargaron de desarrollar el programa de radio original estaban tocando el mismo espacio, donde se almacenan las ideas que flotan en el ambiente. Aunque de nuevo hay algo más de lo que se ve puesto que el primer año en la radio La Sombra era un personaje más vago, un narrador, una fuerza misteriosa que servía como hilo conductor y como agente de una justicia de orden superior en relación a unas historias que eran adaptaciones de diferentes relatos aparecidos en la revista Detective Story Magazine. Así cuando La Sombra renaciese, ya completamente formada de la mano de Gibson en abril de 1931 The Reckoner volvería a la vida poco después, en agosto, transformado por cruzar un océano y una cultura y mezclarse con la preocupación norteamericana de los primeros 30 con la justicia, la impunidad del crimen, de cuello blanco en este caso, y el vigilantismo.Poster - Public Defender, The (1931)_01

Un poco más todavía. Entre 1944 y 1947 un ya otoña Richard Dix, quien interpreta a Pike Winslow/The Reckoner, participó como cabeza de cartel en una serie de adaptaciones menos que B, cuatro de ellas dirigidas por William Castle, sobre otro personaje radiofónico, otro narrador/castigador, otro nivelador metafísico llamado The Whistler, creado por J. Donald Wilson en 1942 para la CBS y en el aire hasta 1948.

En ellas Dix no era The Whistler, quien solo dejaba oír su característico silbido y su voz de narrador –en la radio había sido mayoritariamente Bill Forman y en el cine sería Otto Forrest- sino que se encargaba de los torturados protagonistas de esta serie de fábulas de misterio y retribución, llenas de giros irónicos como los de las historias de horror y suspense de los comics de la EC que con su oscuridad cubrirían la Norteamérica tortuosa y paranoica de los últimos 40 y primeros 50.

Más allá, esta escuela de los cautionary tales, moralizantes y siniestros, atravesaba la cultura popular de los 40 endureciendo y llevando hacia lo fantástico las características más extremas de La Sombra en personajes como El Espectro, nada menos que el  espíritu encarnado de la venganza en el cuerpo del policía asesinado Jim Corrigan, creado en 1940 por Jerry Siegel y Bernard Baily para demostrar de las maneras más truculentas y creativas lo que La Sombra se había empeñado en demostrar una década antes: que el crimen siempre paga.

Richard Dix &  Shirley Grey-1931- Public Defender

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