Un cuento de Nueva York: Gimme the Loot (FICX 50, día 2)

Publicado en La Nueva España (19/11/2012)

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Si el triunfo de una película se midiese por la distancia entre lo que pretende y lo que da esta serie una de esas perfectas. Su armonía entre el estilo fluido del diálogo, la música de callejón de la que habla el gran escritor norteamericano George Pellecanos, la viveza que proporciona la filmación en digital y la sencillez de la historia es absoluta.

Adam Leon consigue a través de técnicas documentales estilizar la realidad hasta lograr una comedia musical, sí musical, en la cual todos los aspectos de su no-narración van enriqueciendo la excusa argumental hasta componer una canción al ritmo cambiante de la ciudad de Nueva York. Un espacio urbano capturado al natural, de un modo impresionista, que es el paisaje sonoro de dos melodías que se entrecruzan: Sophie y Malcom. Un par de graffiteros que persiguen su sueño imposible de pintar el marcador del estadio de los Mets y así pasar a la historia.Gimme the Loot will screen at Cannes 2012

Gimme the loot es lo que en los cómics se llama un “slice of life”, una rebanada de vida. Solo que en lugar de ofrecer un inclemente retrato oscuro de la delincuencia juvenil o incluso un documento realista de una subcultura urbana, Leon prefiere acercarse a la fábula soleada, llena de calidez, sentido de la observación y autenticidad matizada de inocencia. Sophie y Malcom, y el mundo que les rodea, desprenden ternura pese a que sus circunstancias no son, obviamente, las más felices de la tierra. Eso se da por supuesto y comentar lo sabido no es agudo, es redundante.

Por eso corre el peligro de que no se la escuche o peor, se la despache como “menor”. Es cine con minúscula y está rodeada de películas que alzan la voz y tratan temas importantes con tonos importantes. Aunque, la verdad, no creo que haya nada más importante que la vida y de eso Gimme the Loot rebosa. No va vestida de fiesta ni lleva traje de concurso y eso puede hacerla pasar desapercibida. No lo merece. Hasta ahora no se ha visto nada mejor, y es probable que no se vea.

gimmetheloot2Tampoco que se oiga, no ya por los diálogos, sino por una banda sonora soulera embriagadoramente old school. Y este no es un detalle ornamental, demuestra el respeto del director hacia la cultura negra, algo que se extiende a esa estructura musical comentada que corresponde a los modos del jazz, del blues o del rhythm’n’blues. Basados en fugas, repeticiones, ritmos percutantes y melodías infecciosas sobre las cuales se vuelve una y otra vez. Música libre.

Se está bien dentro de Gimme the loot, cómodo. Tiene un algo directo, primitivo y retro que apunta en dirección a aquel Spike Lee de Nola Darling y al cine independiente americano de los primeros 80. Uno se quedaría dentro aunque al final tenga un regusto amargo, porque, bueno, ya se sabe que los sueños no se cumplen, pero mientras tanto ayudan a echar el día.

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