¡Commie, commie!: En el ojo del huracán, Cineclub, ECI.

En el ojo del huracán, Storm Center, Daniel Taradash, 1956

En Espacio de Cine: en-el-ojo-del-huracan-1956

Extracto del libreto: 

*1.      Red Scare!

En la década de los 50 los norteamericanos descubrieron un mundo que no querían ver. La opinión pública, los hombres y mujeres de la calle, estaban en el centro de la tormenta y no lo sabían porque en el ojo del huracán siempre hay calma.

Pero de pronto, los vientos comenzaban a azotar sus casas. La posguerra de Corea obligaba a lidiar con unos traumas que fueron el aviso del Vietnam, las generaciones se fracturaban, la Comisión Kefauver, encargada de investigar el crimen organizado, era trasmitida por televisión para toda la nación, y millones de americanos veían expuesta la existencia de un estado parasitario dentro de las estructuras del sistema; era la edad del átomo que sembraba incertidumbres sobre el mañana, y la de las luchas por los derechos civiles que explicaba un hoy nada idílico, en el cual muchas cosas dadas por supuestas, en realidad, no existían. Era la década de la Guerra Fría y la década anticomunista, y era, sobre todas las cosas, la época del miedo en América. Miedo al mañana y miedo del pasado, miedo al mundo, miedo al gobierno, miedo a los hijos, miedo a todos y a todo. Miedo instrumentalizado. El miedo como cultura, como estado de las cosas. Era bueno tener miedo, era necesario tener miedo, era americano tener miedo.

América no es un país, es un negocio” dice el asesino por contrato Jackie Cogan  en Mátalos suavemente (Killing Them Softly, Andrew Dominik, 2012). Y el miedo es un bien de mercado, uno que da ganancias si se sabe emplear bien, como exponía Jacques Tourneur en la curiosa The Fearmakers (1958), otro film casi contemporáneo que especula sobre el clima de paranoia de aquellos USA proponiendo una singular y pionera mirada sobre las políticas lobbistas de Washington. Igual de pionera que la de la presente, quizás el primer ejemplo de anti-macartismo no maquillado ni alegórico salido de Hollywood.

Los políticos entendieron rápido lo ventajoso de vender miedo. Empaquetaron miedo, pero no todo en cajas iguales, claro. Mejor diseñar diferentes miedos para que el público comprase el que quisiese, el que pensase necesitar. Miedo a medida.

Es este el tema de Storm Center.  La manipulación de la masa, de la gente una vez ha perdido su identidad individual, que equivale a decir su capacidad de raciocinio, a través del miedo. La película del guionista Daniel Taradash encapsula en una miniatura dramática cualquiera de los desquiciados procesos del Comité de Actividades Anticomunistas encabezado por el nefando senador republicano de Wisconsin, Joseph McCarthy.

Un proceso insidioso en el cual la sospecha equivalía a la certificación. Porque la sospecha es una marca indeleble. No hace falta probar nada, solo señalar. Los acusados nunca quedan limpios, esa es una mentira del sistema, una de las más tortuosas. “Culpable por asociación”. Solo aquellos que nunca han sido acusados lo están, el resto quedan marcados por la sospecha. Basta dejar caer un comentario, sembrar una maledicencia… nunca la borrarás, nunca.

Todo esto es lo que ocurre en Storm Center, una película lejanamente langiana rodada con el objeto de comunicar a los espectadores la verdadera cara de todo aquello que en 1956 les rodeaba.Hecha menos para contar una historia (o varias ya que existe una subtrama de igual importancia que la principal y de carácter mucho más extraño, también) que para exponer, mediante esa articulación que es la ficción, una serie de realidades lamentablemente dulcificadas o en exceso melodramatizadas. En especial ese giro final tan fuera de lugar, que, como muy bien expone M. Keith Booker en Film and the American Left: A Research Guide ”ablanda el mensaje de la película, eludiendo el hecho de que individuos como Alice Hull (Bette Davis) estaban, de facto, perdiendo sus trabajos a lo largo de toda América durante los 50, y pocos de ellos los recuperaban con semejante facilidad”.*

Anuncios

Un comentario en “¡Commie, commie!: En el ojo del huracán, Cineclub, ECI.

  1. Pingback: Anónimo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s