El pop del pasado: Cuatro Hijas. Cineclub, ECI.

Cuatro hijas, Michael Curtiz, 1938, USA

Espacio de cine: cuatro-hijas

A la venta: productDetailCultural.jsp?productId=A7276913

 

 

 

 

 

 

 

 

Extracto del libreto: 

*1. En los días del pasado

¿Cómo puede ser vista desde nuestro presente una película tan arraigada a su propio tiempo y espacio como Four Daughters? ¿Puede el cínico y resabiado espectador ver esta película sin una sonrisa condescendiente o como algo más que un ejercicio nostálgico o sociológico? ¿Podemos aceptar desde nuestro pesimismo y nuestro innegociable gusto por el drama como sórdida constatación de lo que nos rodea que, una vez, el cine fue dulce, naif y, por paradójico que suene, sincero?

Esta película de Michael Curtiz es un desafío al espectador del presente, a ese “nosotros” que ya no nos podemos creer la simplicidad sentimental. Y lo consigue en base a la sofisticación y pureza de su manifestación cinematográfica, al uso  preciso de un idioma que es el que logra superar todos los demás obstáculos. Y también porque, a poco que uno se fije, verá las arrugas de ese tejido suave y acogedor. Hay más tristeza en esta historia de cuatro hermanas y sus renuncias y pequeños triunfos de lo que, quizás, nuestros propios prejuicios, otra vez, no quieran dejar ver a simple vista. O puede que sea al contrario, y sean esos mismos prejuicios, ese cinismo, el que nos haga ver las grietas de la felicidad, las hormigas corriendo por el pastel.

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Four Daughters está protagonizada por las tres hermanas Lane (Lola, Rosemary y Priscilla), trío completado, ante la ausencia de la hermana mayor (Leotta), con la adición de la sobria belleza de ojos cansados Gale Page. Todas ellas eran artistas. Starlettes, cantantes radiofónicas y habituales de Broadway, eran proto-ídolos pop. Ese anterior al pop tal y como se construyó desde los años 60, la continuación del Tin Pan Alley y los speakeasies, la música popular de las Big Bands, los clubes suntuosos y los elegantes programas radiofónicos patrocinados por los más variopintos productos.

Desde el ahora, Four Daughters puede ser leída como película pop. La música popular, el jazz y los ritmos bailables aparecen como pequeña fractura generacional entre el padre, profesor de música clásica, y sus cuatro hijas adictas a los nuevos tiempos cambiantes. Pero más que eso, se trata el sentimiento. Como en tantas canciones pop, la melodía y la letra parecen contradecirse logrando un efecto melancólico singular. La música es luminosa, pero las palabras son apesadumbradas.

De manera similar a esta lógica pop dual de la tristeza dulzona, el film, que parte de un libro de esa escritora camp que fue Fannie Hurst titulado Sister Act, presenta una serie de aspectos sofisticados que permiten que, siendo un film conservador, de valores muy americanos, también resulte moderno, o abierto a una lectura moderna gracias a elementos de humor disolvente que reflejan una consciencia avanzada de sí mismo. Es decir,Four Daughters afirma unas cosas con la música, pero las matiza con la letra.*

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